Si tuviéramos que elegir una sola entre las ventajas de la tecnología educativa, diríamos que ayuda a resolver problemas de aprendizaje y el entorno del aula. Pero no es la única. Todo lo contrario. Son muchas y muy diversas las ventajas de adaptar las aulas a la tecnología o viceversa, sea en estados más primarios o con una inmersión total.

Las tecnologías se han modernizado mucho a lo largo de los años. Hasta el punto de que a veces se contrapone una “enseñanza tradicional o sin tecnología” con una que utiliza las nuevas tecnologías.

Es verdad que la tecnología en la educación tiene sus partidarios y detractores. Pero de una cosa estamos seguros; las cosas ya nunca volverán a ser como antes.

Las tecnologías de la información y la comunicación (en adelante, TIC) han revolucionado nuestro mundo, y también la educación. Formadores en empresas y centros de enseñanza adoptan nuevas herramientas, transmiten nuevos contenidos y cambian sus metodologías y procedimientos para adaptarse al ser humano de hoy.

¿Somos conscientes de las ventajas que la tecnología pone a nuestra disposición? ¿Estamos al tanto de cuáles son sus desventajas para poder corregirlas y utilizarlas a nuestro favor? En este post lo vamos a explicar.

“La formación nunca volverá a ser como antes. Anclarse en un tipo de educación tradicional no tiene sentido en el siglo XXI.”

Las 5 ventajas de la tecnología educativa

La tecnología educativa ha cambiado para siempre nuestras vidas en muchos sentidos. Básicamente, hay 5 grandes cambios que se han producido y que debemos tener claros.

Ha cambiado nuestra manera de aprender

Hoy hablamos mucho de aprendizaje informal y nuevas tecnologías. Más allá de los libros y el discurso de los profesores, tenemos acceso a vídeos de Youtube, foros especializados, blogs de expertos y una gran cantidad de espacios donde aprender.

Las TIC nos proporcionan nuevas herramientas

Hoy disponemos de programas de ordenador y aplicaciones en la nube que nos facilitan mucho la vida. No tenemos que desarrollar tantas tareas manuales. Nuestro aprendizaje es más rápido, intuitivo e interactivo.

Auge de las aulas virtuales y el aprendizaje colaborativo

A la vez que ha cambiado nuestra forma de aprender y disponemos de nuevas herramientas, han surgido nuevas formas de aprendizaje. Alumnos que saben más ayudan a los que saben menos. Se apoyan y motivan entre sí. Las clases se han deslocalizado. Un formador puede dar clase a una persona que vive en Londres y a otra de Jerez de la Frontera al mismo tiempo.

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Se ahorra tiempo y dinero

En los centros de formación más avanzados las clases se pueden desarrollar sin necesidad de papel. Los alumnos ahorran dinero en imprimir y disponen de la posibilidad de entregar trabajos a cualquier hora del día, sin encontrarse presencialmente en el lugar de la clase.

Disponemos de nuevas competencias y habilidades

La tecnología de la educación ha permitido también que los profesionales y estudiantes se formen en el uso de las propias TIC. Las nuevas tecnologías han generado puestos de trabajo y están a la vanguardia del crecimiento económico. Esto abre un gran abanico de posibilidades de empleabilidad.

Los formadores, profesores, estudiantes y profesionales podemos utilizar las nuevas tecnologías a nuestro favor para enseñar y aprender. Sin embargo, hay que ser conscientes de los problemas que pueden plantear.

“Las nuevas tecnologías suponen una gran oportunidad de cara a la empleabilidad de los estudiantes y profesionales.”

Desventajas de las TIC en educación: ¿qué riesgos debes evitar?

Una vez descritas las ventajas de la tecnología educativa es hora de poner sobre la mesa algunos inconvenientes, riesgos, dificultades que hay que corregir o evitar.

La solución no es, simplemente, subrayar estas desventajas para no utilizar las TIC en la formación. Ni tampoco cerrar los ojos a estos problemas que plantean. La realidad es mucho más compleja.

Veamos algunos de los riesgos que plantea el mal uso de las nuevas tecnologías en la formación.

Uso antipedagógico de las TIC

Acudes a un curso y te encuentras con un experto en la materia impartiendo una clase. Utiliza el PowerPoint como apoyo para que no se le olviden los puntos. Sin embargo, el formador acaba leyendo frase por frase lo que ha escrito.

La clase se vuelve monótona. Las personas que han acudido al curso dejan de prestar atención. Y como hay Internet en el aula, se conectan a Internet y empiezan a navegar por las redes sociales. El objetivo de la clase no se acaba de cumplir.

¿Te suena de algo todo esto?

¿Qué es lo que ha pasado? ¿Cómo es que la tecnología educativa ha actuado aquí en contra de su función pedagógica?

Todos sabemos la respuesta: se ha hecho una mala utilización de la tecnología. La tecnología no puede sustituir a la claridad y a la didáctica. E Internet no debe utilizarse como una herramienta de distracción, sino de aprendizaje.

Éste es sólo un ejemplo de las cientos de formas en que, paradójicamente, las TIC pueden a veces volverse en contra de su principal función: enseñar. Utilizarlas no es garantía de éxito, ni en los colegios e institutos, ni en la formación para adultos; hay que utilizarlas bien y en un tiempo limitado para que resulten eficaces.

Fíjate en lo que dice el informe Panorama de la Educación, Indicadores de la OCDE 2015, que elabora el Ministerio de Educación:

Las TIC ayudan a mejorar los resultados de los alumnos en ciertos contextos, como cuando el software y la conexión a Internet ayudan a incrementar el tiempo de estudio y práctica, y cuando su uso es limitado, ya que la utilización intensiva de ordenadores por encima de la media de la OCDE tiende a asociarse con resultados significativamente peores.”

Problemas técnicos

Los problemas técnicos son otro de los factores que influyen negativamente en las ventajas de la tecnología educativa. Cada vez son menos frecuentes, pero están ahí. Y es un hecho que, cuantos menos conocimientos informáticos tengamos, mayor riesgo hay de que un problema técnico nos impida utilizar las herramientas necesarias para el aprendizaje.

Caídas de servidores, virus informáticos, cortes de Internet y otros problemas similares pueden ocurrir. A veces quedamos paralizados y sin recursos. Se pierde tiempo, ya que todo (apuntes, ejercicios, archivos para descargar…) lo tenemos ahí.

Ahí es donde se pone a prueba la capacidad didáctica del profesor: ese día en el que no funciona Internet en el aula.

No comprobar la información

Internet supone una gran fuente de información para estudiantes y profesionales. En cuestión de unos pocos clics podemos acceder a mares de documentación, vídeos, tutoriales y recomendaciones a través de Google.

Sin embargo, no toda la información publicada es información exacta y verdadera. Aunque Internet es una herramienta clave para el aprendizaje, siempre hay que contrastar todo aquello que leamos.

Y, sobre todo, hay que aprender a buscar fuentes de documentación válidas y fiables en Internet: bibliotecas, libros digitales, redes telemáticas de artículos científicos, etc.

Una herramienta de gran utilidad en este sentido es Google Academico, para encontrar referencias de libros y artículos académicos.

Señalar, además, que el pensamiento crítico es más necesario ahora que en décadas anteriores. Discernir las fuentes fidelignas y realizar evaluaciones y juicios críticos es clave para un aprendizaje profundo.

¿No querrás caer en aquello de «Como lo dice Internet, es verdad«. Si no valía en los años 80 con la televisión, no debería valer ahora con internet.

El riesgo de “esforzarse menos en saber más”

¿Son los estudiantes del siglo XXI más ignorantes que los de antes de Internet? Es verdad que podemos acceder a la información con menos esfuerzo que nuestros antepasados. Pero eso también nos ha llevado a veces a tener que esforzarnos menos, ya que podemos acceder al conocimiento en un solo clic.

Quien siempre utiliza la calculadora, no desarrolla su mente igual que el que realiza a diario operaciones matemáticas de forma manual. Aunque los dos lleguen al mismo resultado.

Con el uso de Internet, ese riesgo de resignarse a la comodidad está a la orden del día. Además, la tecnología amplifica y da publicidad de nuestros conocimientos y habilidades (o de la falta de ellos).

Uno de los debates actuales en el uso de la tecnología educativa es cómo deberíamos enfocar hoy día la educación, como plantea Jordi Martí en Xarxatic. Realmente, no es que nuestros alumnos necesariamente sean más ignorantes, sino que sus habilidades y el entorno en el que viven son muy diferentes. Y esto está afectando también, cada vez más, a los adultos.

La pérdida de la cultura del esfuerzo es sin duda uno de los problemas más graves que atacan las ventajas de la tecnología educativa.

Ventajas de la tecnología educativa

Hacia un uso eficiente de las TIC en la formación

La tecnología es tu aliada, no tu enemiga. Pero debemos ser conscientes de los nuevos retos que plantea y proporcionar soluciones.

Por ejemplo, aprendiendo a implementar las TIC de forma eficiente en el aula de formación. Mejorando nuestro conocimiento de los programas. Combinar nuestras capacidades didácticas con herramientas digitales que puedan ser útiles y oportunas.

En definitiva, comprender y adaptarse al nuevo paradigma educativo.

¿Estás aplicando la tecnología educativa como formador? ¿Qué otras ventajas de la tecnología educativa encuentras en tu día a día como profesor? Me gustaría leer tus experiencias y que lo hablaras conmigo en los comentarios.

Kenia Montes es maestra y psicopedagoga. Apuesta por la formación de calidad, la inclusión educativa y la integración de la tecnología en las aulas. Diseña formación y asesora a instituciones y empresas.

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