¿Eres consciente de cómo el coaching educativo puede ayudarte en tu trabajo como docente? ¿aplicas los principios del coaching para ser un buen profesor u orientador? Sin duda alguna, el término se ha puesto muy de moda últimamente, pero lo cierto es que muy pocos han desarrollado un carácter de verdaderos coaches y entienden la dinámica para ayudar a las personas a sacar lo mejor de sí mismas.

En este post te propongo una cosa. Vamos a ver un decálogo de principios del coaching que deberías tener en cuenta si de verdad quieres llegar a sacar lo mejor de tus alumnos/as o las personas a las que estés impartiendo formación.

Principios del coaching que debes tener en cuenta

Sería absurdo tratar de resumir todas las enseñanzas que podemos aprender sobre el coaching en un post, pero vamos a tratar de reseñar 10 que considero que son de las más importantes.

1. Practica la “escucha activa”

¿Por qué hay tantos problemas de comunicación entre alumnos/as y profesores? ¿Cómo podrían solucionarse tantos malentendidos? Unos no entienden por qué sus alumnos no entienden; los alumnos/as no entienden por qué el docente no es consciente de sus problemas, o no logran adaptarse a él o ella..

En definitivas cuentas, falta sintonía y comprensión mutua por lo que el otro quiere y cómo trata de hacerlo. Las buenas intenciones nunca son suficientes. Si quieres empezar a cambiar algo en tus clases, empieza por practicar la escucha activa con tus alumnos.

Trata de entender sus porqués, sus impresiones, sus quejas, sus sentimientos, todo eso que a veces pasa desapercibido por no encarar los problemas directamente.

2. Desarrolla un carácter de líder

Un coach debe tener el carácter de un líder, aunque luego su papel esté enfocado más en una persona en específico.

La cuestión es que ésta persona debe ver en el docente-coach una figura de autoridad, alguien que realmente sabe cómo dirigirse, cómo actuar, cómo pensar, incluso si no es experto en la materia de la que habla, que en tu caso no será así.

3. Detecta los pensamientos limitantes de tus alumnos/as

Cuando el coach-docente tiene que enfrentarse a sus alumnos/as, siempre se va a encontrar con las excusas y auto-justificaciones de estos. Incluso si estos tienen una buena actitud, la mente humana puede ser traicionera porque tenemos ideas preconcebidas sobre lo que es y lo que no es, sobre lo que se puede y no se puede, etc. Es lo que conocemos como el “autosabotaje” y es algo inconsciente.

Uno de los pasos que hay que dar para que se pueda desarrollar el aprendizaje es mostrarle a tus alumnos/as el origen de esos pensamientos. Y enseñarles que ellos/as pueden llegar a gestionar mejor su cerebro, poniendo nombre a estas ideas y sentimientos y tratando de superarlas.

4. Rompe los esquemas

Además de reconocer las ideas limitantes que impiden el desarrollo o aprendizaje, el siguiente paso será ayudarles a dar el salto, a vencer sus temores, a romper completamente los esquemas erróneos por los que se regían hasta ahora de forma inconscientes.

Muéstrales que hay otra forma de hacer las cosas. Que si no están consiguiendo resultados, es porque quizás están utilizando una fórmula errónea. Cambia el contexto, ayúdales a recoger datos sobre sí mismos y su comportamiento. Enséñales a conocerse mejor. Su manera de estudiar y aprender cambiará por completo porque empezarán a hacerse las preguntas correctas.

5. Haz preguntas

El buen coach no tiene todas las respuestas, ni siquiera tiene algunas de ellas. El objetivo de un docente no es, ni debe ser, dar respuestas. En un mundo como el de hoy, en el que podemos acceder a la información con tan sólo teclear unas palabras en Google, transmitir información ya no tiene un valor tan elevado.

El verdadero papel del profesor/a es enseñar a los alumnos/as a hacerse las preguntas adecuadas. En función de qué preguntas te hagas, llegarás a un tipo de respuestas u otras más preguntas. Y es haciéndose preguntas como avanza el conocimiento.

6. Genera confianza y ayúdales a confiar en sí mismos

Te lo encontrarás una y otra vez: tensiones, dudas, temores, expectativas frustradas… Con todo eso vas a tener que enfrentarte y mucho más. Y a veces el comportamiento de tus alumnos, adultos o jóvenes, demostrará que aún desconfían mucho de sus capacidades, que le dan demasiada importancia a su pasado y no confían en sí mismos porque se juzgan equivocadamente.

7. Enséñales que error no es igual a fracaso

Uno de los grandes problemas educativos es la manera en la que concebimos el fracaso. ¿Qué es equivocarse? ¿Qué es suspender un examen? ¿Qué es no acertar? La equivocación forma parte del aprendizaje, nos conduce hasta él. El problema viene con la manera en la que percibimos el error, ya que enseguida hacemos un juicio de nosotros mismos y nos condenamos.

Trata de ayudarles a identificar los “yo soy así” y los “no puedo con esto”. Todos los errores que cometan no son fracasos. Son información sobre los fallos que están cometiendo. Y esos fallos quedan registrados en su cerebro, de modo que estarán poniendo una piedrecita para que en el futuro no vuelvan a cometerlos.

8. Ayúdales a ganar autonomía

En el mundo educativo, hay muchos alumnos/as “dependientes” o que sólo funcionan en determinados contextos. Cambia los contextos. Enséñales a adaptarse. A ganar autonomía. Que no dependan sólo de ti, ni de lo que te han escuchado decir. Que ellos mismos puedan plantearse sus propios argumentos, tomar decisiones de forma racional e independiente.

En la vida de todo alumno/a, llega un momento en el que hay que “matar al maestro”. Evidentemente, no es en sentido literal. Pero sí es un paso necesario que hay que dar para dejar de ser un aprendiz y ganar autonomía en la toma de decisiones y capacidad de organización.

9. Enseña a decir sí y no

Dos respuestas categóricas, pero que nos evitan muchos problemas. Hay muchos “nos” que vienen del miedo, de la ignorancia sobre qué va a pasar con nosotros, sobre lo que no controlamos.

Y muchos “sís” que vienen simplemente de la inercia, de la falta de independencia, de no saber decir que no.

10. Conviértete en un modelo que quieran imitar

Aprendemos mejor por imitación que por la mera transmisión de ideas. Si ellos/as te ven hacerlo, si se animan a hacer las cosas contigo, les resultará más fácil en el futuro. Intenta que tus alumnos/as te vean como un modelo que necesitan imitar, que deseen ser como tú o hacer las cosas del modo en que tú lo haces. Y demuéstrales el camino para llegar ahí, que vean que no es imposible.

¿Estás de acuerdo con estos 10 principios del coaching educativo? Sé que me dejo muchos más, pero son estos los que quería compartir contigo. Todo lo que tengas que añadir será bienvenido. Espero tus comentarios, seas quien seas, y ¡Bienvenido al blog!

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Kenia Montes es Gestora de Programas de Formación y Proyectos de Empleo. Orientadora profesional, Especialista en Diversidad y Familia. Diseña itinerarios según necesidades y demandas de centros educativos y específicos, entidades sociales, organismos, y empresas protegidas y ordinarias.

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