¿Sabes cómo potenciar el pensamiento crítico en las aulas? ¿Consigues que tus alumnos piensen por sí mismos y lleguen a ser personas despiertas y autónomas?

Hay muchas maneras de aprender. Podemos aprender repitiendo la lección, memorizando datos o practicando aquello que queremos saber hacer (conducir, cocinar o hablar un idioma). Todas son válidas y no hay maneras malas de aprender, pero hay una gran diferencia entre ellas.

Con unas, lo aprendido se olvida pronto y con otras, en cambio, lo aprendido se suma a nuestros conocimientos y a nuestro repertorio de destrezas. Se fija.

El pensamiento crítico es una de las habilidades más importantes en este segundo tipo de aprendizaje.

Para aprender algo de manera duradera hay que pensar. Pensar bien. Y la capacidad de no dar nada por bueno sin antes reflexionar, razonar, investigar, argumentar o cuestionar, es una herramienta imprescindible en esa difícil tarea del pensar bien. Ayuda a tomar mejores decisiones, resolver problemas y llegar a conclusiones más acertadas.

En este artículo te voy a mostrar algunas de las técnicas y estrategias que puedes aplicar para potenciar el pensamiento crítico en las aulas con tus alumnos.

“Si acertamos con la manera correcta de aprender, el conocimiento se fija, y lo aprendido pasa a formar parte de nuestras habilidades.

La necesidad de cambiar la pizarra y la tarima por pensamiento crítico

Los tiempos han cambiado mucho y la enseñanza ha de adaptarse a ellos.

Ya no vivimos en el antiguo escenario, donde el profesor era el único que poseía los conocimientos y su función se reducía, principalmente, a enseñar a los alumnos en sus clases todo eso que sabía.

Ahora el conocimiento está al alcance de todos. Tenemos acceso a muchísima información y el papel del profesor ya no puede ser sólo el de transmitir conocimientos.

Se hace necesario que, además (y sobre todo), impulse a los estudiantes a ser capaces de pensar por sí mismos y a saber manejar toda esa información que reciben, es decir a aplicar el pensamiento critico en las aulas.

Robert Swartz es una de las personas, dentro del ámbito educativo, que ha puesto sobre la mesa esta cuestión.

Como dijo en una entrevista, los viejos métodos no sirven y hay que ayudar a los educadores a cambiar su estilo de enseñar para que, junto con el contenido, lleven las habilidades del pensamiento crítico y creativo a las aulas.

¿Cómo pueden hacerlo?

¿Qué es el coaching educativo?

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5 estrategias para potenciar el pensamiento crítico en las aulas

Independientemente de la materia que impartas y de si trabajas con niños, adolescentes o adultos, fomentar el pensamiento crítico en las aulas siempre es posible.

Hay metodologías y técnicas que son transversales y que tienen más que ver con cómo enseñas, que con el qué enseñas o el con quién trabajas.

Despierta su curiosidad

El motor de todo aprendizaje verdadero es la curiosidad.

La curiosidad es lo que empuja a una persona a querer saber más sobre algo y a buscar información por iniciativa propia, sin obligaciones ni presiones de otros. Y es en esto donde está la clave.

El que estudia sólo para aprobar el examen olvida tan pronto como aprendió lo que estudió, pero el que lo hace porque siente verdadero interés por el tema, disfruta aprendiéndolo y lo recuerda por mucho más tiempo.

Lo que nos motiva y lo que tiene una carga emocional para nosotros, es lo que recordamos y lo que luego llevamos y aplicamos en nuestra vida real.

Así que si consigues enganchar a tus alumnos a tus clases y a la materia que impartes, no sólo aprenderán más sino que aprenderán mejor.

Para pensar críticamente sobre algo, primero hay que conocerlo.

Enseña a dudar

No quiero enseñarte a vivir con mis mentiras, ni obligarte a vivir con mis verdades” (Padre anónimo)

El filósofo Descartes era un gran pensador crítico. Parte de su filosofía giraba en torno a la idea de que para encontrar certezas, antes hay que dudar y poner en tela de juicio todo (las creencias, los prejuicios y hasta la información que nos llega a través de los sentidos)

Hoy tiene más sentido que nunca.

Estamos sobrecargados de información y es muy importante saber qué hacer con ella. Hay que enseñarles a dudar, a no dar nada por sentado, a comparar y contrastar fuentes, a discernir lo falso de lo cierto, lo relevante de lo irrelevante y después (y sólo después) a sacar sus propias conclusiones.

Si alguien no hubiera puesto en duda aquella creencia de la época que aseguraba que la tierra era plana, aún seguiríamos creyéndolo.

Hay que enseñarles a dudar, a no dar nada por sentado, a comparar y contrastar fuentes y a discernir lo falso de lo cierto.

No dar respuestas, hacer preguntas

Uno de los mayores errores que podemos cometer como profesores es actuar con los estudiantes como mamá pájara con sus polluelos; dándoles las cosas mascadas y colocándolos en una posición cómoda y pasiva.

Yo sé y te enseño. Yo hablo, tú escuchas. Yo pregunto, tú respondes lo que quiero que respondas.

Para potenciar el pensamiento crítico en las aulas, se puede (se debe) hacer las cosas de otra manera y el poder de las preguntas puede ayudarnos mucho en esto.

En lugar de formular preguntas cerradas que se responden con un sí o un no o que sólo admiten una única respuesta correcta, es mejor plantear preguntas abiertas que den pie a debates, que obliguen a argumentar y a dar razones que sostengan sus afirmaciones, que aporten nuevos puntos de vista y que les hagan cuestionarse el porqué de las cosas.

A veces, hacer de abogado del diablo puede ser una muy buena idea y fomenta en pensamiento crítico en las aulas.

Clase invertida

La metodología educativa de clase invertida (o flipped clasroom) va en la línea de esa otra manera de enseñar de la que hablamos.

Básicamente consiste en, como su propio nombre indica, invertir los papeles de una clase tradicional.

Aquí no se dan sermones ni clases magistrales sino que se realizan tareas de lectura, documentación y búsqueda de información en casa, y el aula se convierte en el espacio en el que se hace la puesta en común del tema, se resuelven dudas y se pone en práctica lo aprendido.

El profesor pasa a un segundo plano y el estudiante se responsabiliza de su propio aprendizaje.

Este enfoque, aunque aún no es muy conocido ni está muy extendido, ya está presente en algunos centros educativos y es, sin duda, uno de los que más potencia el pensamiento crítico en las aulas.

Tus alumnos como tus maestros

La educación no sólo es llenar una cubeta. Es encender un fuego” (William Butler Yeats, poeta inglés)

Si quieres que tus alumnos aprendan a aplicar el pensamiento crítico en las aulas, tienes que creer en su capacidad para pensar. Sin esto, sin la confianza en ellos y en sus capacidades, todo lo demás no vale.

Hay que abandonar los roles del profesor experto y de alumnos ignorantes.

Los estudiantes tienen mucho potencial, saben más de lo que muchas veces presuponemos y pueden ser grandes maestros de los que aprender. Hay que darles el protagonismo que merecen.

¿Tú lo haces?, ¿estamos utilizando estas técnicas para potenciar el pensamiento crítico en las aulas?, ¿qué otros métodos conoces? Compártelo conmigo en los comentarios.

Kenia Montes es psicopedagoga y maestra. Apuesta por la formación de calidad, la inclusión educativa y la integración de la tecnología en las aulas. Diseña formación y asesora a instituciones y empresas.

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