Guía de integración tecnológica en las aulas

GUÍA

NOVIEMBRE, 2016

CONTENIDOS

Diferencia en uso tecnológico e integración
Fases de integración tecnológica
Modelos de integración
Herramientas
Casos de éxito

Si el siglo XXI será algo, sin duda será el siglo de la tecnología. Los expertos afirman que en los últimos 60 años se han superado todos los avances tecnológicos desde que el hombre pisara la tierra.

Este desarrollo tecnológico ha afectado a todos los sectores de la nuestra sociedad, transformando esquemas empresariales y vidas familiares. Hoy en día resulta casi imposible realizar las tareas más cotidianas sin tener que recurrir a la tecnología, lo que sin duda supone un reto para aquellas profesiones “clásicas” como la formación.

Esta guía pretende ser un manual para aquellos profesionales de la docencia que deseen dar el paso hacia una integración tecnológica en las aulas. Una integración que de verdad solucione los retos a los que se enfrentan los docentes del siglo XXI y que no sea un mero “parche” que obstaculice la tarea más importante: aprender.

Diferencia entre uso de la tecnología e integración tecnológica

Muchos centros educativos piensan que la integración tecnológica en las aulas pasa por la implantación de equipos informáticos como pizarras digitales o dispositivos para estudiantes.

Sin embargo, existe una enorme diferencia entre usar la tecnología e integrarla en las aulas. La integración pasa necesariamente por adaptar terminales, medios y herramientas, pero también por modificar metodología, canales y la propia experiencia de aprendizaje.

“Sin modificar procesos, metodologías y modelos de aprendizaje, la tecnología no es más que un parche educativo que termina revelando las carencias del aprendizaje.”

Por qué no es suficiente con implementar ciertos cambios tecnológicos

Como hemos visto en la guía de coaching educativo, el estudiante millennial tiene periodos de atención más cortos, y formas de aprender diferentes a la generación anterior.

Así por ejemplo, nuestros padres consideraban el error como un fracaso, mientras que la actual generación está acostumbrada al ensayo-error como método de aprendizaje.

Y este es sólo uno de los muchos ejemplos que glosan la realidad de las nuevas generaciones: no aprenden igual que sus padres, ni responden a los mismos estímulos y objetivos.

Por eso, es un grave error pensar que la integración tecnológica pasa por adaptar los medios sin modificar los procedimientos.

Si no tomamos conciencia de que los alumnos ya no son los mismos, ni las necesidades tampoco, terminaremos “usando” la tecnología, sin una verdadera integración tecnológica.

Z

Enfocado a objetivos

La integración tecnológica en las aulas responde a una planificación y al diseño de unos objetivos. Si no se dan estas circunstancias, se vuelve errática y accesoria.

Uso cotidiano

La tecnología forma parte del proceso educativo, con un uso continuado y cotidiano. Si no, se convierte en algo esporádico que no aporta al proceso de aprendizaje.

Instruir en conocimientos

Cuando la tecnología no está bien integrada en las aulas, con frecuencia se utiliza para acceder al conocimiento, sin modificar el proceso ni influir en el alumno.

Modificar el proceso mental

Como comentábamos en el punto anterior, cuando se produce una integración completa, los procesos mentales se modifican, como en el caso del ensayo-error.

Tiempo empleado

En Kenia Montes Formación nos gusta pensar que la tecnología es un medio, no un fin. Por eso, en las aulas no se debería emplear mucho tiempo en aprender a utilizar la tecnología, sino utilizar este tiempo en aprender con la tecnología.

+

Facilitar la colaboración

Una de las cosas que aporta la tecnología a las aulas es la posibilidad de colaborar. Cuando se da la verdadera integración, ayuda a que los alumnos puedan trabajar de forma colaborativa aportando más al conjunto del aula.

Construir conocimiento

Apoyarse en medios tecnológicos, ya sea informáticos o procedimentales, ayuda a hacer más accesible la información. Así, los alumnos y estudiantes se conviertan en verdaderos generadores de conocimiento.

Fundamental para el proceso educativo

Cuando la metodología de aprendizaje se fundamenta en la tecnología, ésta no es accesoria, sino fundamental para el proceso educativo.

Foto Jcomp

Fases de la integración tecnológica en las aulas

Muchos de los lectores de esta guía, especialmente si pertenecen al sector docente y están en activo, se encontrarán en alguna de las fases siguientes.

Vaya por delante que no es un error estar situado en alguna de estas fases en estos momentos. A la disposición de los docentes hay que añadir los medios materiales de los centros educativos y de formación, además de la metodología que se utilice y de otros muchos factores que establecen el nivel de integración.

Además, en algunos casos, puede que estas fases conviven unas con otras en el mismo aula. Al igual que no hay dos copos de nieve iguales, no hay dos segmentos educativos iguales, ni dos aulas iguales.

Es por tanto necesario, no tomarse estas fases de integración como una recriminación de lo que “debería” hacer sino como un modelo hacia el que tender. Un ideal que pretende aprovechar lo mejor que la tecnología tiene que ofrecernos para mejorar la práctica docente y aumenta la calidad de la enseñanza a todos los niveles.

Desde la aparición de los primeros síntomas hasta la actualidad, las aulas han sufrido consecutivas pequeñas “revoluciones” tecnológicas.

FASE 1

Utilización de la tecnología para la presentación de contenidos

Las pizarras electrónicas hicieron su aparición en a finales del milenio pasado, aunque su popularización ha sido desigual en los centros formativos.

Prácticamente todos los centros formativos han pasado en algún momento por esta fase, aunque no sean conscientes de ello. Conviene resaltar que a pesar de que los alumnos tengan acceso a dispositivos electrónicos altamente sofisticados, puede que el aula no haya pasado de esta fase.

¿Cómo detectar si hemos superado este nivel o todavía nos encontramos en esta fase?

Es sencillo. La principal y más evidente característica de esta fase es que los alumnos o estudiantes son pasivos. Reciben la información (da igual en qué dispositivo o formato, sea offline u online) de manos del personal docente, que ejerce de fuente de conocimiento.

El material didáctico en esta fase está limitado a la simple lectura, porque que no es interactivo, lo que sin duda define los métodos y procedimientos de esta fase.

FASE 2

Investigación basada en la web

En esta segunda fase, los alumnos y estudiantes pasan a tener una actividad más participativa, pudiendo usar la tecnología para realizar tareas que antes realizaban de forma tradicional.

Comienza, por ejemplo, el uso del teclado para realizar tareas, como deberes o trabajos en el aula o fuera de ella.

Destaca además una mayor participación y el uso de determinadas aplicaciones para el ejercicio de habilidades como las numéricas o artísticas.

Además, se dota de mayor protagonismo a la búsqueda activa en la web, ofreciendo la posibilidad de que el alumno o estudiante investigue por su cuenta, convirtiéndose así en su propio facilitador de conocimiento.

En esta fase ya podemos hablar de un cambio significativo en metodologías, no sólo en integración tecnológica en las aulas.

Las tres ideas más importantes de esta fase son:

Búsqueda activa mediante la investigación

Desarrollo de habilidades

Mayor participación en el proceso

FASE 3

Creadores de información

Destacar que en esta fase los estudiantes y alumnos no sólo tienen un acceso total a la tecnología, sino que se ha producido un cambio en metodologías y procesos que les convierte en generadores de contenidos.

De esta forma, los alumnos trasladan fuera de las aulas los conocimientos adquiridos, permitiendo que éstos lleguen a otras personas, como por ejemplo, publicando resultados de estudios o trabajos a través de la red.

Otro de los avances más evidentes que encontramos en la tercera fase es la participación en comunidades de conocimientos como foros y proyectos digitales en compañía de sus compañeros de formación.

Se fomenta así la participación y el trabajo en equipo, dos de las habilidades más importantes que hemos recogido como imprescindibles para el entorno de trabajo en la guía de coaching para profesores y estudiantes de Kenia Montes Formación.

Modelos de integración tecnológica en las aulas

Si hasta ahora hemos repasado las fases de la integración, pudiendo presentarse varias al mismo tiempo, ahora vamos a repasar cómo trasladar estas fases a la vida real.

Pongamos por ejemplo, el caso de un aula de ciclo medio de un colegio en una gran cuidad de nuestro país.

Implementar mejoras tecnológicas a lo loco, sin saber qué función cumplen ni qué metodología aplicar, sería una pérdida de tiempo para profesores y estudiantes.

Por eso se utilizan modelos que permitan simplificar los procesos de forma que los responsables sepan qué herramientas y procesos seguir para integrar la tecnología de forma inteligente y efectiva.

Existen multitud de modelos de integración de la tecnología en las aulas. Todos tienen sus virtudes y defectos, y todos pueden ser mejorados. Vamos a enumerar dos de los más famosos que ya funcionan de forma regular en multitud de centros educativos y de formación de todo el mundo.

Qué es la flipped classroom

“Flipped Classroom” significa literalmente “clase invertida”. Aunque muchos factores influyeron en lo que conocemos hoy en día como aula invertida, los primeros experimentos datan de 2007m cuando los profesores Jonathan Bergmann y Aaron Sams del instituto Woodland Park en Colorado, EE. UU. comenzaron a grabar las clases para aquellos alumnos que no podían acudir a clase.

A partir de entonces, este concepto se ha ido ampliando y mejorando, sobre todo desde la popularización de las tablets y otros dispositivos electrónicos, que han permitido la inclusión en las aulas de mayor libertad tecnológica.

¿En qué consiste exactamente el aula invertida y qué tiene que ver con la integración tecnológica en las aulas?

Los cuatro pilares sobre los que se asienta este concepto son:

Entorno flexible

Conscientes de que no todos los estudiantes aprenden al mismo ritmo, los docentes crean espacios que se adapten a los alumnos.

De esta forma, son flexibles en sus expectativas, en los tiempos de aprendizaje y en la evaluación de los estudiantes.

Cultura de aprendizaje

El modelo de aprendizaje abierto cambia deliberadamente la formación hacia un enfoque centrado en el estudiante, en el que el tiempo de clase se dedica a explorar los temas con mayor profundidad, crear debates abiertos que aporten y asienten las ideas y habilidades obtenidas.

Contenido intencional

Para desarrollar determinados habilidades, los docentes diseñan y preparan contenidos específicos orientados a objetivos concretos de aprendizaje. Así, se maximiza el tiempo dedicado en clase, adoptando métodos y estrategias centrados en el estudiante.

Educador profesional

El rol del profesor, no sólo cambia, sino que se adapta a las nuevas exigencias formativas. Su papel es más importante que nunca, pues como hemos comentado en otras ocasiones, pasa de ser fuente de conocimiento cerrado, a ser un facilitador de herramientas, modelos y técnicas de aprendizaje.

Modelo SEMR de integración tecnológica en las aulas

El primero y más común modelo de integración responde a las siglas SEMR (Sustitución/Enriquecimiento/Modificación/Redefinición).

En la fase de Enriquecimiento, la tecnología actúa como herramienta de mejora funcional del aprendizaje.

Se utilizan herramientas que permitan recoger datos académicos, se apuesta por alojar contenidos online para su posterior consulta, se crean y desarrollan porfolios digitales que sirvan de diario de aprendizaje y se fomenta el pensamiento crítico mediante la creación de blogs o wikis.

En la fase de Modificación, comienza el rediseño de tareas gracias a la inclusión de la tecnología en un mayor número de tareas.

Una mayor integración fomenta la creatividad en el aula, con herramientas que pueden ser consultadas en el apartado siguiente. Además, se involucra a las familias (en caso de que así proceda) mediante la conexión por medio de aplicaciones.

Por último, aunque no son muchos los centros de educación reglada que los incluyen, se puede convertir el aula en un espacio más flexible y abierto con el etiquetado en las redes sociales. Este tipo de prácticas es más común en formación de adultos y normalmente suele estar orientado a dar promoción del evento y no tanto como modelo de aprendizaje.

Por último, en la fase de Redefinición, la integración tecnológica de las aulas permitiría la realización de tareas no preconcebidas, es decir, la realización de tareas que sin tecnología no serían posibles.

 

Taxonomía de Bloom y su aplicación a la integración

Muchos de los lectores de esta guía están familiarizados con el concepto de taxonomía de Bloom, otros no. Para aquellos que la desconozcan, la taxonomía de Bloom es un marco teórico creado en 1948 por una serie de profesores liderados por el doctor en educación por la Universidad de Chicago, Benjamin Bloom.

El objetivo de este marco teórico es crear un modelo de adquisición de conocimientos para facilitar la comunicación entre examinadores. Es decir, se trata de buscar un marco común en el que se puedan establecer objetivos para los estudiantes y garantizar que los mismos avanzan en el proceso educativo.

Se trabajaron en un principio tres niveles de habilidades y conocimientos: los cognitivos, los afectivos y los psicomotores.

En la dimensión cognitiva, se establecen objetivos para que el estudiante logre pensar en los objetos de estudio. Los objetivos giran entorno al conocimiento y la comprensión del tema tratado.

Al igual que en la dimensión afectiva, hay diferentes niveles que garantizan el dominio y la asimilación de los contenidos tratados por el alumno: conocer, comprender, aplicar, analizar, crear y evaluar.

En la dimensión afectiva, se pretende que los estudiantes aprendan y maduren sus habilidades afectivas, es decir, que adquieran habilidades como la empatía, o el trabajo en equipo.

Para el dominio afectivo, se establecen cinco categorías o niveles: recepción, respuesta, valoración, organización, y caracterización.

Por último, en la dimensión psicomotriz, se establecen objetivos encaminados al manejo de determinadas herramientas o instrumentos.

Comprende cinco niveles: percepción, disposición, mecanismo, respuesta compleja, adaptación y creación.

La taxonomía de Bloom ha sido durante años el modelo utilizado para modelar el proceso de aprendizaje. Desde su creación, hace más de 60 años, las investigaciones sobre la ciencia del aprendizaje han evolucionado enormemente, lo que ha permitido ofrecer alternativas.

Algo que se ha hecho evidente desde la llegada de la integración tecnológica en las aulas, que ha puesto de manifiesto que la memorización no debe ser el centro del universo formativo.

Independientemente de las críticas que se puedan aplicar a este modelo, existen autores que han intentado mantenerlo vivo mediante el solapamiento de la taxonomía de Bloom y el modelo SEMR.

Es el caso del diagrama adjunto, creado por el blog The Flipped Classroom:

Guía de integración tecnológica en las aulas.

Herramientas para la integración tecnológica en las aulas

Con esta perspectiva, resulta más adecuado pensar que debemos implementar la tecnología con cierto sentido crítico, no buscar la “tecnologización” de las aulas.

De esta forma, no siempre será necesario el uso de los dispositivos ni serán el fin último de la integración, sino un medio para adquirir conocimientos y habilidades para la vida adulta.

Siguiendo el esquema planteado, y conscientes de que todo listado de herramientas queda pronto obsoleto, este sería un primer acercamiento de aplicaciones adaptadas al modelo SEMR.

SUSTITUCIÓN

Formularios y cuestionarios. Google Forms.
Creación de pruebas de autoevaluación.
Libros digitales para acceder a contenidos.
Expresión escrita mediante textos y presentaciones. Microsoft Word, Pages, Keynote, PowerPoint, Prezi

AUMENTO

Alojamiento de contenidos que permiten convertir en autores a profesores y alumnos que inician sus propios proyectos educativos. iBooks Author, Nearpod, Google for Education.

Desarrollo de competencias basadas en la memorización, como el estudio de otros idiomas. Knowji

Fomento del pensamiento crítico mediante la creación de plataformas y contenidos donde los alumnos tengan su propia voz y puedan reflexionar sobre el proceso de aprendizaje. WordPress, Blogger, redes sociales.

MODIFICACIÓN

Fomento de la creatividad en el aula mediante herramientas online. Genial.ly, Piktochart, Easel.ly.

Conexión con las familias y entornos para involucrarlos en el proceso de aprendizaje. Edmodo, ClassDojo o Schoology.

En el caso de formación para adultos, utilización de los dispositivos móviles para fomentar el pensamiento social y colaborativo, mediante las redes sociales.

REDEFINICIÓN

En esta fase, y especialmente en la formación para adultos o en ciclos formativos superiores, se conciencia e instruye a los alumnos en el acercamiento a expertos y otras fuentes de información y conocimiento.

El docente se convierte así en facilitador de conocimiento, mediante la curación de contenidos, la propia creación de los mismos y la conexión con otras fuentes de conocimiento, como expertos en la materia. Feedly, Pinterest, Paper.li, Google Hangouts, Skype.

Casos de éxito de integración tecnológica en las aulas, Colegio Tajamar

Para cerrar esta guía, queremos llamar la atención sobre casos de éxito en el territorio nacional, donde no sólo se han aplicado con éxito nuevas herramientas tecnológicas, sino que se aplican nuevas metodologías que consiguen sacar a la luz todo el potencial de profesores y alumnos.

Es el caso del Colegio Tajamar, situado en el barrio de Vallecas, en la capital de España. Desde 2009 este colegio madrileño ha ido incorporando progresivamente en las aulas el uso de distintos elementos tecnológicos.

Guía de integración tecnológica en las aulas.

En la actualidad, todos los alumnos entre 4º de primaria y 3º de la ESO cuentan con su propio iPad, y los de Bachillerato con una tableta multimarca, lo que supone casi 750 dispositivos.

Destacar, como hemos señalado en esta guía, que la incorporación tecnológica no sólo ha sido uno de los objetivos de este colegio, sino la adaptación de las metodologías y formas de aprendizaje.

De esta forma, se puede dedicar más tiempo a cada alumno y a sus necesidades, mientras se comparte información y se potencia su autonomía.

Se apuesta también por el desarrollo del pensamiento crítico, para lo que se aplican metodologías como el trabajo cooperativo, la ya mencionada aula invertida y el Aprendizaje Basado en el Pensamiento.

Kenia Montes es psicopedagoga y maestra. Apuesta por la formación de calidad y la inclusión en las aulas.

Diseña formación y asesora en calidad tecnológica a instituciones y empresas.

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