Hoy en día se necesitan multitud de facilitadores de apoyo, con el fin de intensificar los esfuerzos para educar a todos los estudiantes en las aulas inclusivas. El término puede parecer un poco confuso, pero en realidad un facilitador de apoyo no es más que un profesor colaborador.

Normalmente se identifica como tutor de aula, y el facilitador da apoyo no sólo al tutor sino también a otras personas. Esto quiere decir que puede trabajar conjuntamente con el profesor de aula y el personal escolar para promover las redes de apoyo naturales.

La diferencia con el tutor es que el facilitador funciona como un localizador de recursos, ya que no se puede esperar que un profesor de aula sea experto en todo tipo de asesoramiento.

Este papel implica la localización de material y un equipo apropiado de especialistas, consultores, profesores, y otro personal escolar que sean expertos en las áreas particulares necesitadas por un profesor o estudiante.

“Un facilitador de apoyo no es otra cosa que alguien encargado en buscar y seleccionar el material necesario en el aula.

Características de un buen facilitador de apoyo

La principal característica del facilitador de apoyo es que es un localizador de recursos.

Deben saber adaptarse a cada persona, es decir, encontrar recursos específicos y, personalizados. Un alumno puede dar muestra de un comportamiento que distorsiona el aula y otro necesitar ayuda en clase o incluso un mismo estudiante puede mostrar un comportamiento distorsionado y necesitar ayuda en clase.

El facilitador de apoyo ideal se adapta a todos los estilos y necesidades, se integra como un todo para construir redes de apoyo y adaptar la instrucción a las necesidades individuales.

La estrategia más significativa es creer que cada estudiante puede aprender y tener éxito.

La diversidad nos enriquece a todos, los estudiantes con riesgo de fracaso pueden superar ese riesgo mediante la participación en una comunidad donde se puede aprender a aprender.

Cierto número de colegios ya han empezado a realizar cambios en su estructura y búsqueda de estrategias más eficaces para enseñar a todos sus alumnos. Además, han empezado a designar una persona para que sirva de facilitador de apoyo, conjuntamente con el profesor de aula y el personal escolar para promover las redes de apoyo naturales.

Cualquier persona puede ser designado como facilitador de apoyo para asegurar la existencia de esta red de ayuda. Las fuentes de facilitadores de apoyo pueden ser antiguos profesores de Educación Especial, consultores u otros miembros que han ganado experiencia en el desarrollo y mantenimiento de estas redes.

El facilitador de apoyo ideal es capaz de proporcionar ayuda como profesor de equipo, facilitando el aprendizaje en su área de experiencia. A menudo proporciona apoyo para orientar a los profesores para adaptar e individualizar el aprendizaje.

 Qué es un facilitador de apoyo y en qué te puede ayudar en el aula.

El trabajo del facilitador de apoyo

Dado que el facilitador de apoyo conoce su trabajo mejor que nadie, es capaz de identificar (también mejor que nadie) la documentación variada, los recursos multimedia y los recursos tecnológicos.

Ahora bien, la diversificación de las estrategias de enseñanza/aprendizaje están en relación directa con la variedad de materiales que se utilicen, en cuanto a contenido, nivel y capacidad de estimular.

Hay que tener en cuenta que no es cualquier material o estrategia, deben de ser relevantes. Y seleccionar una estrategia relevante conlleva romper con el marco organizativo dominante, para crear itinerarios formativos innovadores y de calidad.

Una estrategia relevante es aquella que conduce a riqueza de materiales, fomento de las interacciones en pequeños grupos, delegación de ciertas responsabilidades a los alumnos provocando la participación de habilidades diversas.

Aprende a diseñar formación personalizada

Consulta la guía de formación a medida para profesionales de recursos humanos.

GUÍA GRATUITA

Factores a tener en cuenta a la hora de contratar un facilitador de apoyo

A la hora de contratar un facilitador de apoyo, el centro o servicio debe pensar en el tipo de estrategias para atender la diversidad de sus alumnos (experto o principiante), pensar en el tipo de contenido que necesitan, soluciones ante las características de su realidad educativa.

En definitiva, una persona capaz de ayudar a los centros a atender la diversidad de su alumno/a, buscando los recursos y los apoyos necesarios.

Además el centro deberá pensar en una remuneración justa para el facilitador, teniendo en cuenta el tiempo empleado y el trabajo requerido (cuánto más tareas sean o cuanta más especificidad requiera el centro, mayor será el tiempo empleado).

El facilitador de apoyo es un trabajador como otro cualquiera; que trabaje en ocasiones desde casa no significa que su trabajo requiera menos esfuerzo que uno de oficina. Así mismo, el centro debe mantener una relación dinámica a la hora de proporcionarle sus acciones al facilitador.

Si el facilitador debe proporcionar tres recursos al día, el centro debe exigírselo, pero luego no puede tardar cinco días en proporcionarle acciones nuevas al facilitador. La relación entre facilitador de apoyo y centro debe ser fluida y dinámica.

“El profesorado debe estar dispuesto a llevar a cabo un trabajo reflexivo, que implica revisar sus actitudes y valores, así como sus ideas y sus prácticas.

De facilitadores de apoyo en centros educativos a figuras de apoyo en servicios específicos postescolares

La Fundación Adisli, en su pasada asamblea general, acordó poner en marcha un programa de apoyo personal a través de un facilitador de servicios, que formará y coordinará una bolsa de profesionales.

Esta ayuda estará regulada por un contrato profesional en el que la persona con diversidad funcional (diversidad intelectual) o el representante legal de la persona, es la parte contratante.

¿En qué consiste exactamente el servicio?

Cuenta con una cartera de servicios que la persona puede contratar, bien porque necesite aprender una habilidad o bien porque la persona requiera un acompañamiento.

En mi opinión, este podría ser unos de un programa real que mejoraría la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual. ¡Habrá que esperar para evaluar los resultados!

Pienso que la atención a la diversidad postescolar requiere servicios con alternativas, con posibilidades de opción, en los que los usuarios puedan tener la oportunidad de elegir la adscripción a un tipo de servicio u otro sin que medie el juicio profesional de las capacidades de las personas, más que por los intereses y proyectos de vida de las personas.

En la revista Siglo Cero, podrás encontrar la opinión de valiosos investigadores (Schalock y Verdugo), que señalan la necesidad de crear programas prácticos y transparentes, con un enfoque comunitario, que es el contexto para una vida de calidad.

Estrategias que reduzcan la discrepancia (desajuste) entre las personas y sus ambientes a través del entrenamiento de sus habilidades funcionales, el uso de tecnología asistida, el acceso a los apoyos naturales y la adaptación ambiental, el uso de apoyos individualizados, y su ajuste o asociación con los indicadores centrales de calidad de vida.

A lo que yo añadiría, la interconexión de las herramientas disponibles en la web 2.0 con las distintas acciones, materiales y procedimientos que se llevan a cabo en los diferentes servicios y procesos de transición, formación e inserción sociolaboral.

¿ Y tú que opinas al respecto? ¿Conoces algún facilitador de apoyo en aulas o figura de apoyo en servicios postescolares que satisfagan las necesidades de todos?

Kenia Montes es maestra y psicopedagoga. Apuesta por la formación de calidad, la inclusión educativa y la integración de la tecnología en las aulas. Diseña formación y asesora a instituciones y empresas.

Pin It on Pinterest

Shares
Share This