Te voy a contar un secreto que sabe poca gente. Una de mis especialidades es el yogurt casero. Aprendí a hacerlo de pequeña, en mi Cuba natal y fué el primero de mis proyectos empresariales.

Si tuviera que enseñarte a hacer yogurt, tengo una cosa clara: no te daría la receta.

En su lugar, te cogería de la mano, te llevaría conmigo a buscar la mejor leche fresca de la vaquería más cercana, te mostraría cómo mezclarlo con fermentador y cómo debes limpiar, hervir y secar los recipientes para que se convierta en el mejor yogurt que has tomado en tu vida.

Y todo esto sin electricidad, con una hoguera en el patio y con mucha ilusión.

Así es como te enseñaría mi secreto mejor guardado.

Por qué las lecciones que aprendemos con proyectos permanecen

Estoy convencida de que no olvidarías esa lección, como tus alumnos no olvidarán aquellas que se vinculan a un proyecto.

¿Por qué entonces nos empeñamos en enseñar a nuestros alumnos conocimientos que sólo almacenan un segundo en la memoria?

Somos animales experienciales, aprendemos con las vivencias, y así deberíamos aplicarlo en la formación.

Es más, no sólo aprendemos de las vivencias, sino que aprendemos de la interacción entre iguales, algo que hasta hace bien poco se consideraba una pérdida de tiempo.

Históricamente, en las acciones formativas, se ha dado mayor importancia a la interacción que se establece entre el profesional y el alumno, y al esfuerzo y al trabajo personal e individual.

Esto tiene que cambiar. Tú y yo sabemos que no funciona.

Lo que sí funciona es la autonomía de los estudiantes, o lo que es lo mismo, el aprendizaje basado en proyectos.

“Somos animales experienciales, que aprendemos de forma más duradera mediante las vivencias, no con recetas.”

El aprendizaje basado por proyectos, una oportunidad para el alumno

Así dicho suena muy bien. Pero estarás pensando que la realidad es mucho más compleja.

Y tienes razón. Cuando me planteo un proyecto en diseño de formación, siempre procuro que los destinatarios tengan una base formativa amplia.

Es decir, si quieres aprender a hacer la C, antes es necesario que aprendas la A y la B, o sólo podrás hacer C’s.

Por eso el aprendizaje basado en proyectos es más complejo cuando la educación se pone seria, es decir, a partir del segundo grado formativo.

¿Cómo enseñar formulación o historia de España con proyectos? Aparentemente no es fácil, pero se puede.

Cómo adaptar el aprendizaje basado en proyectos a tu campo formativo

A través de la elaboración de proyectos se da respuesta a los problemas de los alumnos, contribuyendo al desarrollo de las competencias básicas.

Así sí puedes adaptar este modelo de aprendizaje a tu campo formativo.

Y no olvidemos la motivación como base de todo aprendizaje.

Si eres capaz de despertar la curiosidad de tus alumnos, serán ellos los que planificarán, decidirán y elaborarán el proyecto, consiguiendo ser cada vez más autónomos.

Podrán evaluar su propio trabajo, y detectar los aspectos que deben ir mejorando. Fomentarás su espíritu autocrítico, y desarrollarán su capacidad para buscar, seleccionar, contrastar y analizar la información.

Por último, no olvides reforzar sus habilidades sociales, mediante el intercambio de ideas y la colaboración.

Y lo más importante, este tipo de aprendizaje te permite atender a la diversidad, estimulando y apoyando no sólo a los más avanzados, sino también a aquellos alumnos con más dificultades o diferente ritmo de aprendizaje.

El aprendizaje por proyectos es sin duda una metodología vertebradora del cambio, no lo dudes.

¿Qué es el coaching educativo?

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Proceso de aprendizaje basado en proyectos

La elaboración de proyectos ayuda a que los alumnos desarrollen las competencias claves del siglo XXI, esas que la escuela tradicional no abarca, y sin las que se sentirán perdidos en el mundo laboral.

¿Cómo elaborar un proceso de este tipo?

Se comienza por elegir un tema próximo a la realidad inmediata de los alumnos, que les motive a aprender e invite a pensar e investigar.

La clave está en la cooperación entre todos, en hacer conjugar horarios y contenidos, y la capacidad de aplicarlos a la vida real.

El papel del profesional de la enseñanza consiste en:

  • Definir el motor de conocimiento, el hilo conductor.
  • Adoptar un papel de orientador, de acompañante.
  • Prever los contenidos (conceptuales, procedimentales y actitudinales) que se trabajarán.
  • Fomentar la participación y mantener el orden.
  • Ayudar a la aportación y tratamiento de la información.

El alumno tiene que estar, en todo momento, atento, participativo y activo en su proceso de aprendizaje.

¿Y la evaluación?

Se tiene que caracterizar por ser activa y dinámica, y para qué esto sea posible, es muy importante hacer uso de tres tipos de evaluación:

  • Inicial: ¿Qué sabe cada cual sobre el tema?
  • Final: A través de preguntas abiertas.
  • Formativa: Concienciación de lo que se ha aprendido.

¿Te animas a aplicarlo en tus clases y formaciones?

“El aprendizaje basado en proyectos convierte a los alumnos en verdaderos protagonistas del proceso, porque sienten la toma de decisiones como propia.”

Aprendizaje basado en proyectos, una óptica distinta a la formación tradicional

Este tipo de aprendizaje parece estar de moda e incluso a veces se presenta como la panacea, la respuesta a todos los problemas del sistema educativo.

Por supuesto, ni éste, ni cualquier otro enfoque, tiene la llave de todos los problemas del sistema educativo.

Pero sí tiene algo muy valioso. Permite entender el aprendizaje y la enseñanza desde un punto de vista radicalmente distinto.

El aprendizaje basado en proyectos obliga a los docentes a redefinir su función en el aula, a los alumnos a sentirse protagonistas de su propio aprendizaje y a la comunidad en su conjunto a intervenir directamente en el proceso educativo.

Además, busca que lo que el alumno aprenda tenga un impacto directo tanto en el plano personal como en su entorno.

De alguna manera el enfoque del aprendizaje basado en proyectos hace posible llevar a la práctica aquel viejo dicho africano: ‘para educar un niño hace falta toda una aldea’.

¿Qué diferencia a esta metodología de otros métodos?

Me gusta decir que no es una metodología, sino un marco para entender el aprendizaje desde una óptica distinta a la enseñanza tradicional; un marco en el que caben muchas de las herramientas que se están demostrando eficaces como el trabajo cooperativo, las inteligencias múltiples, técnicas de gestión creativa de la participación, pensamiento visual o uso normalizado de las tecnologías.

Sobre el tema de la tecnología en el aula creo que hay un gran malentendido.

Muchos docentes se sienten abrumados porque creen que trabajar desde el ABP les obliga a convertirse en verdaderos ‘frikis’ de la tecnología.

Nada más alejado de la realidad, porque lo que hace el aprendizaje basado en proyectos es demostrar que la tecnología puede integrarse de forma normalizada en las tareas del aula y convertirse en algo totalmente transparente que permita la comunicación, la creación y difusión de ideas, la organización de contenidos o la evaluación.

En la actualidad, el aprendizaje basado en proyectos permite llevar a la práctica un modelo de enseñanza que parte de los intereses concretos de los alumnos y donde los contenidos curriculares son las herramientas que sirven a sus necesidades de conocimiento.

¿Cuál es tu opinión? Me gustaría conocer tu punto de vista, como formador, como estudiante, como familiar o como simple aficionado a la formación. ¿Crees que el aprendizaje basado en proyectos es la mejor opción para el futuro de la formación? ¡No te vayas sin comentar! A cambio, prometo enseñarte algún día a hacer yogurt.

Kenia Montes es maestra y psicopedagoga. Apuesta por la formación de calidad, la inclusión educativa y la integración de la tecnología en las aulas. Diseña formación y asesora a instituciones y empresas.

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